Cuándo comprar otro objetivo para tu cámara y cómo elegirlo

Objetivo nuevo

Cuando me compré mi primera reflex, una Canon 1100D, venía con el clásico 18-55mm, un básico con el que suelen venir muchos de los kits cámara+objetivo. Desde el principio me pareció que el zoom se me quedaba corto, pero no le di mayor importancia porque estaba aprendiendo. Al principio, en mi desconocimiento casi completo del mundo de la fotografía, creía que todo se basaba en eso: el zoom que ofrecían. Además, en una de las excursiones del curso de fotografía al que acudía hicimos fotos a la luna, pero yo no pude hacer nada de lo que la profesora explicaba porque mi objetivo no daba para tanto, y en este caso tenía que ver con el zoom. Así pasó más de un año, con el convencimiento de que tenía que hacerme con un objetivo con más zoom.

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Cuando hace unos meses vendí mi antigua cámara para comprarme una Canon 700D, encontré un kit que venía con un 18-135mm f/3.5-5.6 y decidí hacerme con él. Para entonces ya tenía algo más de idea sobre los objetivos de las reflex (aunque tampoco soy una experta) y había descubierto los de distancia focal fija. Una auténtica maravilla. No sé cómo no los conocí antes. Así que unos meses después de hacerme con la nueva cámara, después de mucho investigar compré por Amazon un 50mm f/1.4 y la verdad es que estoy encantadísima con él. De los distintos objetivos que me interesaban, era el que tenía un precio más razonable (me costó poco más de 300€) así que no tardé en pedirlo. Al principio me daba un poco de cosa comprarlo por internet, ya que es un objeto delicado, pero la diferencia de precio entre tiendas físicas y Amazon era muy grande, y decidí que merecía la pena arriesgarse. Y no tengo queja, la verdad. Si os interesa saber algo más, puedo hacer otra entrada en concreto sobre ese objetivo con fotos para ilustrar los resultados. Pero hoy os quiero hablar del proceso, de cuándo comprar un nuevo objetivo y cómo elegirlo.

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Como os decía, pasaron tres años desde que me compré mi primera reflex hasta que me hice con otro objetivo (que al final fue una transición conjunta a otra cámara algo mejor). Obviamente, los tiempos de cada persona son diferentes, y hay personas que avanzarán más rápido y otras que tardarán un poco más. Lo que quiero deciros con esto es que no hay que agobiarse por querer cosas y no poder tenerlas, por dinero o los motivos que sean. Nunca me voy a cansar de repetir que una buena foto depende de los ojos que hay tras la cámara y no del aparato que capta el momento. Disfruta de la fotografía con los materiales que tengas y avanza al ritmo al que te sea posible, sin presionarte.

Lo que me llevó a querer comprar otro objetivo fue que sentía que estaba estancada. Además, con todo el tema de los eventos de Tiptoe Producciones sentía que vendría bien tener nuevo material. Al final, por falta de tiempo por este último año de la carrera, tenemos algo abandonado ese proyecto (aunque se acerca una sorpresa a final de mes), pero en realidad el objetivo lo quería a un nivel personal, aunque después pudiera aplicarlo a otras cosas. Sencillamente, se juntaron varios asuntos que me llevaron a pensar que era el momento, y además tenía algo de dinero ahorrado y podía permitírmelo. Si estás planteándote si comprar un nuevo objetivo o no, párate a analizar la situación, pregúntate si dominas los materiales que ya tienes y sientes que quieres dar un paso más y empezar a trastear con otros. Y, cuando sea el momento, comienza el proceso de investigación.

No sé si existirá algo similar para Nikon y otras marcas, pero después de leer reseñas sobre objetivos en distintos blogs y hacer una comparativa de precios, encontré este Selector de objetivos en la web de Canon. Es una herramienta muy buena si no tienes claro qué objetivo necesitas más o cuál se adapta mejor al tipo de fotografías que sueles hacer o que buscas hacer. Por desgracia, lo encontré algo tarde, porque yo ya había hecho investigación por mi cuenta y tenía más o menos claro lo que quería comprar, pero me parece muy interesante y útil para dar unas guías básicas al que esté un poco perdido, indeciso o inseguro con su próxima compra.

Captura

Leer reseñas en blogs suele ser una de las mejores maneras de aclararse. Es una forma de conocer la opinión de otros fotógrafos, descubrir imágenes realizadas con ese objetivo y ver las reflexiones de otras personas que también han dejado su opinión en los comentarios. Un ejemplo es la que hizo Julia en su blog sobre el Sigma 35mm f/1.4 serie Art. Podéis encontrar cientos en internet, lo que os servirá para aclarar dudas sobre los objetivos que más os hayan llamado la atención a la hora de tomar una decisión final.

Yo, por el momento (y por desgracia), no he tenido mucho tiempo de ponerme a hacer fotos con la nueva cámara y los nuevos objetivos, porque aunque la compré hace unos meses, me ha pillado en el peor año de carrera. Así que cuando termine mayo me toca seguir experimentando hasta que sienta otra vez que quiero probar cosas nuevas.

Para vosotros… ¿cuál es la mejor manera de elegir vuestro próximo “producto”, tenga o no que ver con la fotografía? ¿Cuáles son vuestros consejos? 

Feliz semana.

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Por qué no me gusta usar el flash

Por qué no me gusta el flash

Como ya he comentado por mis redes sociales y demás, esta semana he estado algo desaparecida porque estuve cubriendo fotográficamente esta conferencia de fisioterapia y salud mental durante los tres días que duró. Un poco en contradicción con mi última entrada y mis protestas sobre “trabajar gratis”, éste ha sido un trabajo no remunerado, pero decidí aceptar porque 1) fue un profesor de la carrera el que nos pidió colaboración porque él estaba en la organización y 2) iba a ser muy buena experiencia y currículum.

Los dos días anteriores estuve un poco frustrada porque me arrepentía de haberme apuntado, ya que iban a ser tres largos días de trabajo (y eso que yo me iba antes de lo esperado porque tenía que irme a trabajar por la tarde), de levantarme a las 6 de la mañana y no parar; pero una vez que estuve allí y comencé la rutina de hacer fotos en todas las salas, de capturar las emociones de la gente, me alegré de haber decidido incorporarme. 

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Os cuento todo esto como introducción para sacar el tema del que quiero hablar hoy: el uso del flash. En una de las pausas para el café, uno de los fisioterapeutas que estaba en la conferencia se acercó a hablar conmigo y mis compañeras y me preguntó por qué no usaba un flash externo. A él también le gustaba la fotografía y llevaba su propia cámara, pero no había traído el flash por falta de espacio. Le llamaba la atención que yo no lo utilizara ya que mi única función allí era hacer fotos, y por tanto, esperaba que tuviese todo el material que él consideraba indispensable. Básicamente, el material con el que contaba era el mío (no se nos facilitaba ninguno por parte de la organización), así que aunque hubiera querido utilizar un flash, no iba a comprármelo sólo para esa conferencia (supongo que el hombre creía que estábamos contratadas y que era una fotógrafa profesional). Pero de todas maneras, las razones que le di (y que os voy a dar) son las que justifican que no me guste usar el flash. Aunque lo tuviera o me lo regalaran.

Sé que todo esto depende de cada persona y de su forma de trabajar, y considero que no hay una opción más “válida” o “profesional”. Estos son mis motivos, al igual que las personas que decidan utilizarlo tendrán los suyos.

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Lo primero de todo es que no estoy en contra de la iluminación artificial, sino del flash. La gran diferencia es que unos focos, aunque aporten una luz “falsa”, están ahí de forma continua, no parpadean y llaman la atención sobre su presencia como ocurre con el flash. Y es que éste es uno de los principales motivos por los que no me gusta utilizar el flash: no te permite pasar desapercibida mientras haces una foto. Durante la conferencia, mi presencia estaba clara, porque me iba moviendo de un lado a otro de la sala, me arodillaba en el suelo, me subía a una tarima, etc. Pero era una presencia secundaria, la gente que estaba allí, estaba a lo suyo: escuchando las distintas charlas y talleres. Y eso me permitía poder capturar sus reacciones y emociones de forma natural sin que fueran conscientes de que yo estaba allí. Además, en el caso de los ponentes, me di cuenta de que algunos se sentían incómodos con una cámara apuntándoles (así decidí tomar las fotos desde una distancia mayor), pero peor habría sido que un flash les recordara continuamente que yo estaba allí. Además, la sala de conferencias principal tenía unas cristaleras enormes y una luz maravillosa, así que en ese caso también resultaba innecesario incorporar un flash. En las otras salas sí es cierto que la iluminación resultaba algo más escasa; pero nada que no pudiera resolver cambiando algunos valores de la cámara o utilizando un objetivo de distancia focal fija.

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Éste es el motivo principal que más relevancia tiene en mi decisión, pero también hay aspectos secundarios como el tipo de iluminación que le da a las fotos, ya que no se puede controlar de la misma manera que unos focos. Si tienes varias fuentes de iluminación, aunque sea artificial, puedes colocarlas a tu gusto para producir o contrarrestar sombras; sin embargo el flash externo es una “extremidad” más de tu cámara y no te permite el mismo juego. Me da la sensación de que es él quien te controla a ti y no tú a él.

Además, me parece un peso innecesario con el que cargar. Creo que cuanto más ligera vaya (teniendo en cuenta lo que de por sí pesa ya la cámara, los objetivos y el trípode si es necesario) más libertad voy a tener para hacer fotos y mejores ángulos y fotografías voy a conseguir, y el flash sólo sería un estorbo más en mi movilidad.

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Puede que en un tiempo mi opinión sobre el flash cambie, pero en todos estos años que llevo dedicándome a la fotografía de forma no-profesional, siempre me ha parecido algo innecesario y que incluso en momentos más serios como éste (cubrir una conferencia) me ha seguido resultando igual de innecesario. Así que, por el momento, estos son mis motivos.

¿Vosotros qué opináis? ¿Os gusta utilizar el flash u opináis como yo? Me encantaría leer vuestras reflexiones al respecto y vuestras razones. ¡Quizá me hagan ver las cosas de otra manera. Si queréis compartir vuestras ideas, podéis dejar un comentario.

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Primer contacto con tu cámara reflex: qué hacer y qué no

Primer contacto con reflex
Lo primero que quiero decir antes de empezar con esta entrada es que yo no soy una mega experta en el asunto. Me compré una Canon 1100D en 2012 y no he dejado de aprender desde entonces. El año pasado vendí mi primera cámara para comprarme una Canon 700D y algunos de los consejos se pueden seguir aplicando, porque cada cámara es un mundo. Así que de lo único que os voy a hablar aquí es de mi experiencia y de las cosas que a mí me ayudaron (y me ayudan) para adentrarme en el mundo de la fotografía.

Así que aquí van mis consejos por si pueden servirle a alguien.

-Lo primero de todo es que NO necesitas una cámara profesional para hacer buenas fotos. Yo me creé una galería en Flickr en la que al principio subía las fotos que hacía con la cámara compacta porque, por el momento, aún no había podido conseguir una reflex. Era 2010 y aún me quedaban 2 años para mi primer contacto con una cámara algo mejor, pero eso en ningún momento me llevó a no hacer fotos o a pensar que sin una reflex no iba a llegar a ninguna parte. A mí me encantaba la fotografía, y cualquier cámara que cayera en mis manos era válida. De hecho, hay una foto de la que a día de hoy sigo MUY orgullosa que hice con esa compacta, con un bonito juego de luces y sombras.

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Tomada el 24.04.2011 con una Canon Digital Ixus 85 IS

Así que lo importante es que cojas cualquier aparato que haga fotos y HAGAS fotos. Da igual cuál es el medio, lo importante es que transmitas lo que tú ves a través de una imagen.

-Esto también se puede aplicar a una cámara compacta, pero si ya has decidido adquirir una cámara reflex, sea cual sea el modelo y sea cual sea tu experiencia, LÉETE EL MANUAL. Es importante conocer tu cámara, para qué sirve cada botón, entender el funcionamiento, saber lo que te permite y lo que no. Puede parecer aburrido o ser de esas cosas “que nadie se lee”, pero yo lo hice y me sirvió mucho, y con el cambio de la 1100D a la 700D he vuelto hacerlo; y aunque obviamente me he saltado partes que ya no me eran necesarias, hay otras muchas opciones o características que cambiaban en la nueva cámara y era necesario conocerlas. Y no hay mejor manera de aprender que mirándose el manual.

Apúntate a algún curso de fotografía. No hace falta que sea ninguna escuela prestigiosa ni que te dediques en cuerpo y alma a ello si tienes otras obligaciones. Como he dicho, yo primero me leí el manual, pero obviamente había cosas que no comprendía, porque yo por aquel entonces no tenía ni idea de qué era la velocidad, la apertura, ISO y todas esas cosas que ahora son familiares para mí. Así que había un curso súuuuuuuuuper barato en mi barrio organizado por el Ayuntamiento, que eran creo que 2 horas los viernes (2 o 3 horas, no recuerdo bien) y aprendí muchísimo. Se dividía en 3 partes, y la primera era básicamente aprender a utilizar la cámara y aprender de un modo práctico qué eran todos esos conceptos y entender qué resultado daba el cambiar los valores. No importaba hacer buenas fotos, la primera parte del curso fue ENTENDER lo que hacíamos y ser conscientes de como hacer que una foto saliera más oscura o más clara, con más ruido o con menos. Así que si te ves con una reflex en tu mano usándola en modo automático porque no tienes ni idea de cómo manejar el manual, ya estás tardando en buscar algún cursillo. Bueno, o si conoces a alguien que entienda de fotografía y te pueda ayudar, también es buena idea.

-Probar, probar y probar. Una de las cosas que me enseñó el curso fue que es necesario equivocarse mil veces para llegar a entender ciertas cosas y para aprender otras. A veces me frustraba porque por más que me explicaran algo no llegaba a entenderlo realmente, y fue a base de probar y probar, de hacer fotos y ver cómo salían, de cambiar valores, de jugar con mi cámara, que terminé entendiendo por mí misma aquello que la profesora intentaba explicarnos. A veces, hasta que no hace algo “click” en tu cerebro, te bloqueas, y en fotografía, para salir de ahí eres tú quien tiene que hacer “click” con el botón de tu cámara.

No aspires a controlarlo todo a la primera. En realidad estos últimos consejos son un resumen de cosas que aprendí en el curso. Al principio, la profesora nos empezó a enseñar los modos semi-manuales. Me frustró un poco porque yo me había apuntado al curso para aprender a usar la cámara en modo manual, y sentía que de algún modo estaba “falseando” lo que hacía porque no era capaz de hacer una buena foto en modo manual. Ahora me doy cuenta de lo útil que fue aprender así. Al principio sólo cambiábamos la velocidad para entender cómo afectaba eso a la luz y al movimiento de la fotografía, sin tener que sopesar el balance de todos los factores. Fue analizando los resultados valor a valor, con cada característica, que llegué a entender realmente para qué sirve cada cosa, y gracias a ello terminé siendo capaz de saber cómo combinar los valores para conseguir la fotografía que quiero.

Objetivos. En el curso de fotografía (no voy a dejar de mencionarlo, por lo visto) algunos viernes hacíamos “excursiones” para hacer fotos en exterior, y una de las veces fuimos a la Quinta de los Molinos en invierno, así que se nos hizo de noche pronto y aprovechamos para hacer fotos a la luna. Bueno, realmente yo aquí no hice mucho porque por aquel entonces yo sólo tenía un 18-55mm y para hacer fotos a la luna pues no me sirvió, la verdad. En ese momento me empecé a obsesionar un poco con conseguir otros objetivos para no tener este tipo de limitaciones al hacer fotos pero, Dios, es que son tan caros… Y yo estaba en Bachillerato, no trabajaba… así que no era algo muy viable y me tuve que resignar. Cuando me compré la 700D, venía con un objetivo 18-135mm, lo cual me ha permitido cosas que no podía hacer con el otro, y hace un par de meses me autorregalé un 50mm f/1.4 porque llevaba tiempo queriendo uno de distancia focal fija (y como llevo un tiempo trabajando a tiempo parcial y ahorrando, me lo pude permitir). Todo esto ha sido más de 3 años después de comprarme mi primera reflex. He vivido 3 años sin tener necesidad de otros objetivos, y realmente, no tenía mucho conocimiento de las cosas que te permiten unos y otros y para qué son más útiles o menos. De hecho, lo estoy aprendiendo ahora. Así que si es algo que os obsesiona un poco, olvidaos de ello. Exprimid vuestra cámara al máximo y cuando queráis dar un paso más, aprender algo más, cuando sintáis que se os está quedando corta, entonces ya es el momento de introducirse algo más en el mundo de los objetivos. El mundo de la fotografía tiene una infinidad de posibilidades, y lo mejor que podéis hacer es empaparos de ello poco a poco, o si no os vais a terminar saturando.

Así que, en general, lo importante es que disfrutéis con lo que estáis haciendo y no tengáis en conseguirlo todo en un día. El proceso de aprendizaje es algo muy bonito también.

¿Y vosotros qué? ¿Tenéis algún consejo que queráis dejar en los comentarios, alguna duda o sugerencia? 🙂

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